Te animamos a que aceptes este pequeño desafío:

En la familia del Carmelo, el 14 de noviembre celebramos aquellos caminantes que dejaron huella, soñaron y abrieron un futuro; es decir, celebramos a todos los santos carmelitas y en este grupo hoy, de la mano de nuestras postulantes desde Ecuador, nos acercamos a nuestra hermana Teresa Mira, venerable.

 

¡Hola! Somos Cindy Enamorado, hondureña y Deisy Benítez, paraguaya. En estos momentos nos encontramos en la etapa de formación del Postulantado, en san Miguel de los Bancos – Ecuador. Desde aquí te mandamos un abrazo fraterno y queremos compartir contigo un poco de la vida de nuestra hermana Teresa Mira García y el mensaje que ella tiene para cada uno de nosotros.

Te animamos a que aceptes este pequeño desafío que a continuación te proponemos:

 

TERESA MIRA DESAFIA A LOS JÓVENES

Teresa Mira vivió entre los años 1895- 1941. Procede de una familia numerosa, humilde y sencilla. Nuestra hermana Teresa Mira ingresó con 19 años a la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas. Desde sus inicios en el Carmelo se nutrió de la espiritualidad de Teresa de Lisieux. Con ella aprende a llevar una vida de humildad y sencillez. También descubre que es posible llegar a la santidad sin hacer cosas extraordinarias. Por eso en la vida de nuestra hermana todo era sencillo, humilde, poseía una caridad sin límites y un gran corazón abierto para todos sin distinción.

Con su vida, Teresa Mira, nos invita a nosotros como jóvenes a vivir nuestra vocación de cristianos católicos con gestos de amistad, simpatía, ternura y amor para con todos en las cosas pequeñas, en nuestro día a día: en el estudio, con los amigos, en la familia, en el deporte, en la Iglesia, en el grupo juvenil, etc. Ella que vivía con espíritu de fe y confianza en Dios nos interpela a vivir con este mismo espíritu nuestras metas, sueños, ideales, objetivos, propósitos, deseos, anhelos, aspiraciones e inquietudes en nuestro contexto.

Una de las virtudes que caracterizó mucho a Teresa fue la caridad. Convencida de lo que le pedía el Señor, el lema de su vida fue: “hacer el bien a todos”.

Teresa nos muestra que es posible vivir la caridad sin hacer distinción de personas. Nos invita a reconocer a Cristo en cada ser humano y hacer el bien a todos. Así como ella tuvo la certeza de lo que el Señor le pedía y lo fue concretizando en las cosas y acontecimientos sencillos de cada día, también nos desafía a que cada uno descubra lo que Jesús  le pide y haga de ello su propio  lema. El testimonio de su vida nos podría ayudar a cumplir los deseos más profundos que llevamos en nuestro corazón, que es ser jóvenes libres, verdaderos  y auténticos.

Cindy Enamorado y Deisy Benítez

 

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