DESPEDIMOS A DON JOSÉ NARANJO, UNO DE LOS INTEGRANTES DE MILPA MONTSANT (QUILPUÉ-CHILE)

El 24 de Junio 2020, la comunidades MILPA de Chile recibieron la triste noticia, que don José Naranjo, miembro de MILPA Montsant de Quilpué, fallecía en medio de la crisis de pandemia mundial que enfrentamos.

Un amigo Milpa del sur de Chile para despedir a Don José dijo “Se fue un gran hombre, profesor de vocación, alegre y sabio” y le encuentro toda la razón, para quienes lo conocimos es una gran descripción. Para mi fue un hombre cariñoso, alegre y muy sabio, lo conocí ya jubilado sirviendo como ministro en la capilla del Carmen, acompañado siempre de su esposa la Sra. Isabel, en el Milpa de Chile llegó a ser Secretario Nacional y siempre fue muy ordenado y entregado a su trabajo, para las asambleas y para todo lo que tuviéramos que hacer tanto a nivel local como nacional.

A él le atraía Palau por sus escritos, como profesor fue amante de la lectura y le maravillaba la forma en que el Padre escribía, su pasión al describir a la Iglesia y veía en eso una invitación para todos, eso lo fue descubriendo él mismo en la comunidad. Siempre conversaba sueltamente con los jóvenes y los invitaba a leer o los entretenía simplemente con sus historias, con los chicos del sur intercambiaba opiniones sobre los escritos y siempre busco los consensos cuanto estábamos entrampados en alguna discusión. Dispuesto y alegre al servicio, la vida le regalo la posibilidad de disfrutar a sus nietos.

La última vez que lo ví, ya estaba enfermo pero a pesar de eso me reconoció y conversó animadamente conmigo, si su historia fue real o fantasía a mí no me importó pues lo escuché con respeto y mi corazón se alegró de verlo luego de tanto tiempo de haber sabido que estuvo muy mal, por eso cuando me enteré de su partida me dio pena, esa pena de pensar que podría haberlo visitado más pero el recuerdo de mi último encuentro con él calmo un poco mi ansiedad, porque en estos tiempos de pandemia donde aunque recordemos y llamemos a nuestros adultos mayores no podemos verlos. El saber que se fue rodeado del amor de los suyos me da la certeza de que lo recibieron los santos y sé que ahora el Padre Palau tiene con quién conversar y explicar todos sus escritos, un amigo MILPA.

Besos y abrazos para su esposa y sus hijos.

Victoria Gutierrez, MILPA.

 

Imprimir