En el marco del Año de la Fe que celebra la Iglesia; la Hna. Luisa Ortega, Superiora General, les entrega estas palabras a las hermanas CMT para tener en cuenta, para animar este año y para convertir mas profundamente el corazón. Estas cualidades propuestas son fácilmente extrapolables a la vida de todo palautiano, ya sea MILPA o Laico… Leamos con profundidad de corazón  y vivamos este año de la Fe.

…Para nosotras la fe «es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotras. Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo». Para vivir con mayor intensidad este acontecimiento eclesial os propongo una serie de actitudes: La alegría: es la puerta para el anuncio de la buena noticia y también la consecuencia de vivir la fe. El entusiasmo: es la experiencia del Dios activo dentro del alma, el Espíritu Santo. La cercanía: el encuentro personal con Jesucristo vivo hace que sus discípulos busquemos acercarnos a todos para compartir esa alegría. La fe, crece cuando la vivimos como experiencia de un amor que recibimos y comunicamos, como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundas, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite que demos un testimonio fecundo. Como afirma San Agustín, los creyentes «se fortalecen creyendo». Lo que el mundo necesita de nosotras es que seamos testigos de la fe…

Hna. Luisa Ortega, Superiora General CMT

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