María, VIRGEN DE LAS VIRTUDES

El primer paso para descubrir la belleza de la Iglesia es “mirar” a María, mostrar su belleza, sus virtudes y perfecciones. Escribe el P. Palau:

“Todo cuanto hay y se predica de perfecto, de puro, de santo, sobre María, conviene de una manera mucho más excelente y sublime a la Iglesia”. (MR 11,19)

Todas las virtudes de María son presentadas en sentido único, todas confluyen en un punto: su misión de corredentora, su cooperación voluntaria y eficaz en la salvación del género humano. La virtud, escribe Palau, es “Una cualidad que hace bueno al que la tiene y buenas todas sus obras” (MM I,2).

No es María centro en sí misma de la devoción, sino que siempre la ha visto y presentado en su dinamismo salvador desde el fíat en la encarnación hasta el sí en la cruz: «Un solo pensamiento ocupó de lleno a María en toda su vida, o mejor; todos tendían, todos vinieron a parar a un solo objeto y fue: el hombre está perdido por la culpa y se ha de salvar.

Para “cultivar” las virtudes la base es amarlas. Es reconocer y promover los valores de la persona. Excluir lo que rebaje su dignidad.

La experiencia teologal es el enfoque vital de Francisco Palau. Su relación con la Iglesia se entiende siempre desde el planteamiento de FE, ESPERANZA, CARIDAD. La actitud teologal dinamiza la vida concreta: “No pueden estar ociosas” (Catecismo 74,4)

FE: Es la clave de interpretación de su experiencia: (Catecismo 38,2-3; 764,13)

ESPERANZA: Lo mantiene la búsqueda. No le desaniman las dificultades del camino: (Catecismo731,3; 733,7; 820,30-31).

CARIDAD: Es fundamental y centro del crecimiento interior y de la armonía personal: “Toda la perfección cristiana está basada sobre la caridad. Todas las virtudes divinas, humanas, infusas y adquiridas…, todo se encamina a que la caridad haga en ti su curso” (Catec. 37,1).

La Madre jamás niega a sus hijos gracia alguna si la piden con entera confianza” (Lucha IV, 26)

Oración

María: Pongo hoy en vuestras manos todas las virtudes, todos los dones, todas las dotes que he recibido de Dios, y me comprometo a cuidarlos, cultivarlos y conservarlos. Presentadlos a vuestro Hijo.

Canto: Señora de las Virtudes

Señora de las virtudes, Tú que das paso a la luz, tú nos muestras a Jesús, tú para el hombre eres puerta, caliente pan, casa abierta y escuela de la virtud.

Inícianos en tu escuela, como siervos del amor, para aprender la lección de servir, siembra inquietudes y riega tú las virtudes con la gracia del Señor.

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