Continuamos nuestro andar capitular. Se abre el séptimo día de esta significativa experiencia, y lo hacemos consagrando la jornada por medio de la novena al P. Palau, en comunión con toda la familia palautiana.

La novedad de esta instancia ha sido que la reflexión y el encuentro se enriqueció con el aporte de nuestros hermanos laicos que, como ya es habitual en nuestros capítulos, su presencia hoy también estuvo, solo que en esta ocasión a través de la virtualidad en su mayoría. Laicos y hermanas de todo el continente, desde Canadá hasta la comunidad más austral del extremo sur de América hemos compartido experiencias. 

 El primer bloque de este encuentro se centró en la presentación del trabajo de los distintos equipos pastores de la provincia, durante este trayecto desde el I Capítulo Provincial.

Formación Inicial y Permanente.

Gestión Educativa

Acompañamiento a Hermanas Mayores

Pastoral Educativa

Pastoral Social

Comunicaciones

Espiritualidad

MILPA

Pastoral de Juventudes

 

Esto nos llevó a compartir desde la metodología del capítulo que nos invita a expresar ECOS, PERCIBIR la realidad, COMPRENDER el cómo estamos y detectar las invitaciones para que la vida FLUYA.

Cada grupo de trabajo, al recepcionar los desafíos y logros de los diferentes equipos pastorales, compartieron su resonancia en clave de discernimiento.

Por la tarde, entre presencialidad y conectividad, tomamos el aporte precapitular de las comunidades y de todos los equipos plasmado en el “documento mártir” y, a partir de ello, se buscaron aquellas invitaciones esenciales para seguir transitando nuestro caminar como familia palautiana en esta porción congregacional.

Agradecemos a la hna. Paola y a Sergio su disponibilidad y habilidad para que las conexiones pudieran darse. Entre entradas, salidas y cables… lograron que las distancias se achicasen.

Ha sido una jornada muy enriquecedora en donde el escucharnos y el compartir sobre la misión desplegada implicó contemplar, valorar, cuestionar y buscar el cómo continuar como Provincia Virgen de Guadalupe. 

El broche de oro de la jornada estuvo a cargo del país anfitrión que nos hizo disfrutar de la belleza del folklore paraguayo de un grupo de adolescentes y jóvenes que al ritmo de Galopera y el Baile de las Botellas, nos permitieron disfrutar y valorar la importancia de hacer un camino con otros, en sintonía, en donde la delicadeza de los gestos, la mirada atenta de mi compañero y el cuidado por lo que llevo es de suma importancia, porque nos permite apreciar la belleza que emerge y que se comunica.

Pero esto no quedó sólo en la exposición del baile. El intercambio nos sorprendió. Abrazos, agradecimientos, palabras que se encontraron en un diálogo como así también un sinfín de fotos se adueñaron de la sala de reuniones que auspició de escenario.

 

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