Dedicado al tema de la “misericordia”, el perdón y la reconciliación, el año santo de Francisco, que comenzó este 8 de Diciembre, concluirá el 20 de noviembre del 2016.

El Jubileo ha sido convocado oficialmente para conmemorar el 50º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, que modernizó la Iglesia.

Una serie de gestos e iniciativas novedosas marcarán el primer jubileo del siglo XXI, que por primera vez no centrará sus actividades en Roma y no obliga a los fieles a cruzar las varias Puertas Santas de la capital de la cristiandad para alcanzar la indulgencia plena.

¿En qué consiste el Jubileo?
Los tres signos que caracterizan al Jubileo son la peregrinación, la Puerta Santa y la indulgencia.

La peregrinación simboliza la historia de la Iglesia y el vivir diario de una existencia inacabada de quien aspira al estado de hombre perfecto en la plenitud de Cristo.

La Puerta Santa evoca el paso de cada cristiano del pecado a la gracia, mientras que la indulgencia es la que Dios concede a todos sus hijos que la buscan tras expiar los pecados con obras de piedad.

En la tradición católica, el Jubileo consiste en que durante un año se conceden indulgencias a los fieles que cumplen con ciertas disposiciones eclesiales establecidas por el Vaticano.

El Santo Padre ha concedido a todos los obispos del mundo poder dar la Bendición Papal en la Santa Misa de apertura de la Puerta Santa y en su clausura al final del Año.

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