La Hna. Paola Zapata CMT, nació en 1984 en la ciudad de Río Tercero (Córdoba, Argentina); miembro de  una familia de 6 integrantes. Ingresa a la congregación en el año 2006 lo cual la lleva a ampliar el sentido misionero, a vivirlo con pasión, alegría y disponibilidad.

Este modo de entrega, desde los inicios formativos, la ha llevado a servir en diferentes destinos como Argentina, Chile y las las comunidades de Bolivia. Realiza sus primeros votos en el año 2010, formando parte de la comunidad CMT en Montevideo, retornando Argentina, sirviendo Buenos Aires y Catamarca. Actualmente se encuentro en la comunidad “Tupasy Renda” Paso Yobai (Villarrica, Paraguay).

Paola es además psicopedagoga egresada del Instituto “Santo Tomás de Aquino” de la provincia de Buenos Aires (Argentina) y actualmente cursa la Diplomatura Ministerio de la Escucha dictada por el Centro de Espiritualidad Santa María de Buenos Aires en convenio con la Universidad Pontificia Teresiarum de Roma.

Pastoralmente, y siendo coincidente con su llamado particular, se encuentra abocada al ámbito juvenil dentro de la jurisdicción de Paso Yobai, acompañando también a los estudiantes de la Escuela Indígena ubicada en Isla Hú. Junto a su comunidad se encuentra atenta a las necesidades de las familias, acudiendo a ellas cuando lo solicitan y trabajando en conjunto con profesionales que las asesoran permanente. También forma parte de los Equipos Pastoral Juvenil, Pastoral Vocacional y Gestión Educativa.

Según sus palabras: “Disfruto de todo lo que hago y vivo, no tengo más que agradecer a Dios por haberme regalado esta vida y esta familia religiosa que alienta, sostiene y enriquece el llamado”.

¿QUIÉN ES TERESA DE JESÚS?

 

No pretendo por medio de estas palabas agotar la pregunta inicial, de querer hacerlo sería demasiada pretensión porque, Teresa, es una mujer inagotable, su frescura, cercanía y tenacidad superan estas líneas.

Pero si quiero o deseo que al acércate a estas palabras puedas, hacer experiencia de esta mujer y surja en ti el deseo de querer conocerla un poco más y por qué no de asumir para tu vida el legado que ella nos ha regalado y que hoy a más de 500 años de aquellas vivencias y resabios, sigue teniendo un valor y sentido increíble.

Nosotros somos personas de experiencia, nada en tu vida o la mía, pasa sin que le saquemos provecho, reflexionamos sobre lo vivenciado, nos preguntamos por esto o aquello. Claro no todos lo hacemos con la misma profundidad o periodicidad, pero está en nuestra esencia esto de hacer experiencia, de adentrarnos, de interiorizar…

Teresa Ahumada o Teresa de Ávila o Teresa de Jesús, fue mujer de experiencia y esto queda reflejado en su “libro Vida” en donde esta hábil y ágil amiga de la pluma, si fuera hoy sería amiga de un bolígrafo o porque no de algún teclado, pero en aquel entonces lo fue de las hojas, las plumas y la tinta. En este escrito guiada por su imperiosa necesidad de comunicarse, dejó plasmada su experiencia de búsqueda de aquella Verdad, podríamos decir que es una extensa carta con lujos de detalles en que nos permitirá ver dos momentos o etapas de en su narrativa la primera enmarcada como Teresa la narradora y la segunda a Dios narrando la vida de Teresa. ¿Y vos, cómo escribirías, por dónde empezarías, qué dirías? un desafío quizás para darle respuesta y sabes por qué, porque Teresa en esto nos deja una enseña: sin experiencia no hay verdadero conocimiento, sin verdadero conocimiento de si no hay búsqueda clara…

Y a esta narradora de experiencia se le suma otra característica, el de haber sido una mujer apasionada y si que lo era, esta fuerza quizás acompañada de firmeza y convicción, llamó la atención de las jóvenes que las conocieron y junto a estas comenzó aquella pequeña casita que, si supiera en la gran obra que se iba a convertir, vaya a saber si lo emprendía…

“Una mujer madura, humana, afable. Una religiosa, monja, que arrastró con su carisma a las jóvenes que veían en ella lo que ellas mismas deseaban ser. Grande fue el ímpetu del amor que la movía que con unas “cuatro pobrecitas” emprende una de las fundaciones más famosas de la historia: las Carmelitas Descalzas.”

“Pero cómo no recordar que esta carismática mujer, envidiada por algunos y alabada por otros, convence también a dos hombres para que comiencen la rama masculina de su fundación. Uno de ellos, un frailecito pequeño, más joven. Hoy el gran místico y maestro San Juan de la Cruz, con quien inicia Teresa la fundación de los frailes Carmelitas Descalzos. ¡Una mujer cinco siglos atrás fundando una rama religiosa masculina! Algo nunca visto. Ya esto asombra.” 

Y después de esa extensa carta experiencial, con mayor certeza y mucha más seguridad, toma de nuevo la pluma para dar vida al libro “Moradas” que, según esta mujer expansiva, que tal vez en ese momento no lo sabía, lo narro para sus monjas, para esa intimidad de la casa, pero… este libro no tardo mucho en salir de los muros de aquel convento y, al igual que el anterior, esta fuente literaria está presente en cuanta cátedra te imagines. Si, Teresa, tiene esa peculiaridad de “enganchar” en lo social, cultural, económico, político, teológico, doctrinal…

En este vuelo de pluma, podrás experimentar a Teresa, buscadora de la verdad viviendo en intensidad. Mujer de su tiempo, la simbología que utiliza es propia de su contexto y lectura previas a este escrito. ¿Cuál es su propuesta? Pasar por este castillo, desde un trato de amistad con Jesús y si te animas a interiorizar, a ingresar a ese “tu castillo” podrás apreciar como el Evangelio se hace vida, realizarás un camino desde aquel anuncio del niño hasta su esperanzadora resurrección.

Para Teresa fue un castillo, quizás para nosotros sea una plaza, o tal vez el desafiante y apasionado transito por una montaña, o quizás un bucear desde aguas poco profundas hasta las más hondas donde habitan las bellezas insondables. ¿Cuál sería tu símbolo? ¿Qué lugar elegirías?…

Brevemente, siete claves, que se desprenden de este su recorrido. Son tan solo claves, la riqueza está en pasar por estos escritos una y mil veces, la riqueza esta en ir hacia dentro de ti mismo constantemente y saberte amado y habitado por un Amor tan grande que te impulse no solo a una transformación personal sino a un compromiso que se refleje en acciones concretas.

  • Eres belleza de Dios, descubre tu riqueza, haz un camino humanizador.
  • Entra y déjate guiar por las mediaciones
  • Toma una decisión
  • Experiencia en un monte llamado Tabor
  • ¿Eres capaz de preguntarle a Jesús qué quiere de vos?
  • El verdadero modo de amar
  • Una relación única “yo en ti, tú en mí”

¡Adelante!… has tú mismo, de esto, una experiencia…

Como dije al iniciar, Teresa, es inagotable…un detalle más y no por estar al final es el menos importante. Esta mujer escritora, capaz de hacer de cada vivencia una experiencia apasionada es también una mujer de amplias y profundas relaciones ¿cómo estando en un convento logró esto? Pues, si nos ponemos a recuperar datos de aquellos entonces no solo surgiría esta pregunta, sino que también sería pertinente decir ¿cómo una mujer se atrevió en aquellos tiempos a grandes manifestaciones?…

Es que Teresa, fue una mujer comprometida con la vida y con esa capacidad de amar que a las mujeres caracteriza y la cual se refleja en el amplio espectro relacional. En el trato alegre, amable y conquistador se embarca en diferentes vínculos. Con cercanía, confianza, intimidad emprendía otros y con firmeza, pero sin dejar de lado la delicadeza enfrentaba situaciones diversas. En ella la capacidad de amar no se frustró y la experiencia de saberse amada mucho menos.

Si profundizamos en sus escritos veremos como quienes la conocieron y estuvieron con ella cara a cara nos revelan a esta encantadora mujer…

“Ribera, el primer biógrafo de la santa, la describe así: …Los ojos negros y redondos y un poco papujados (que asi los llaman, y no sé cómo mejor declararme), no grandes pero muy bien puestos y vivos y graciosos, que en riéndose se reían todos y mostraban alegría” …

“La Hna. María de S. José dice: Tenía muy linda gracia… en el rostro, que con ser ya de edad y muchas enfermedades, daba gran contento mirarla y oírla, porque era muy apacible y graciosa en todas sus palabras y acciones.”

“La Hna. Ana de san Bartolomé, hablando de su manera de viajar: No era amiga de gentes tristes, ni lo era ella, ni quería que los que iban en su compañía lo fuesen. Decía: Dios me libre de santos encapotados.”

“Fray jerónimo de San José dice: tenía particular aire y gracia en el andar, en el hablar, en el mirar y en cualquier acción o ademán que hiciese o cualquier manera de semblante que mostrarse. La vestidura o ropa que trata, aunque fuese el pobre hábito de sayal de su orden y un harapo viejo y remendado que se vistiese, todo le caía bien…”

“Dice el médico Antonio Aguilar: Era cosa de cielo ver con qué tiento examinaba el talento de las personas. Y a las dos vueltas que daba, calaba y tanteaba los quilates de valor que tenían las mujeres que le venían a hablar para tomar el hábito…”

Y en esta búsqueda de la verdad, de sentido e identidad nos aconseja transitar un camino, claro Teresa abrazó la vida, se dejó interpelar por ella, nada pasó desapercibido y en esto de cultivar relaciones amplias y profundas nos enseñó un camino para vivir esta misma dinámica con quien se le reveló como única Verdad. La oración para ella es vital no se trata de un simple método ni es cosa de un tiempo, se trata de entrar en si mismo y saber estar muchas veces a solas con quien sabemos nos ama.

Este camino individual pero también comunitario permite a cada uno de nosotros, como lo vivió ella, hacer experiencia del amor hacia el prójimo, de ese “vaciarse de sí” para encontrarse con quién “sabemos nos ama”, andando en humildad que “no es otra cosa que andar en verdad”. Claro, una condición esto requiere y es determinarse a querer vivirlo. Sí, Teresa no solo hizo camino yendo de un pueblo a otra en su amada España, sino que hizo también un camino procesual, integral y auténtico que bien plasmado lo dejó cuando redactó otro de sus magistrales escritos titulado “Camino de perfección”.

Así es nuestra vida, un camino a transitar viviendo el hermoso proceso de dejarnos transformar desde la dinámica del amor, porque vos y cada uno de nosotros somos frutos del Amor y esta fuente original que le da sentido a nuestro existir nos revela el verdadero sentido de nuestro vivir. Hagamos como Teresa, emprendamos vuelo, diciendo: “Juntos andemos, Señor, por donde fuéreis tengo que ir; por donde pasáreis tengo que pasar”.