En el Capítulo 5 del documento de Aparecida: “la comunión de los discípulos misioneros en la Iglesia”; se hace referencia clara a que la vocación laical es una de las “vocaciones específicas” dentro de la Iglesia que se entiende, toda ella, como misionera (nn. 209-215). En este apartado la intuición de fondo es que la Iglesia, para poder ser misionera, debe ser antes un auténtico espacio de comunión de los discípulos de Jesús. Un espacio comunitario en que cada cual pueda descubrir y realizar su propia vocación cristiana junto a otros hermanos que recorren su propio camino, siguiendo todos al mismo Maestro y guiados por el mismo Espíritu (Berrios, F. 2008).

En ese contexto, la nueva comunidad de laicos y laicas palautianos de Chile logró realizar, con todas las medidas de seguridad necesaria, y luego que todos los miembros estuvieran vacunados, un primer encuentro presencial. En este encuentro los miembros se reunieron en la ciudad de Villa Alemana, en el hogar de algunos de los miembros para orar, reflexionar y compartir acerca de la vocación laical, y de lo que es ella en sí misma, y no lo que la distingue del sacerdocio ministerial y la vida religiosa.

Durante la jornada se oró en torno al texto bíblico “Permanecer en mi amor” frente a la reliquia del padre Palau., y luego se realizó un análisis y estudio de la carta 5 del padre, haciendo relectura en clave de vocación laical. De ella se extrajeron varios rasgos para seguir profundizando.

Posteriormente se compartió la mesa como elemento central del carisma compartido.

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