En el Evangelio de hoy podemos ver que Jesús entra en Jerusalén como el Mesías, el Rey de Israel, proclamado por el pueblo. En este inicio de la Semana Santa Jesús quiere entrar en nuestras vidas: ¿Cómo lo recibo? ¿Cómo lo proclamo? ¿Lo dejo reinar en mi corazón? ¿Lo proclamo verdaderamente el Rey de mi vida?

En el momento de alzar las palmas en la Santa Misa de hoy pensemos: ¿Lo recibo con ilusiones falsas o verdaderas? Trasladémonos a ese momento de la entrada triunfal de Jesús y meditemos: ¿Dónde me coloco? ¿En la gente del pueblo, entre los sacerdotes, los escribas, los observadores? ¿O en el sencillo asno que lleva a Jesús?

Jesús tu eres el Rey de amor, que en esta Semana Santa podamos experimentar tu perdón y misericordia. No permitas que seamos indiferentes a tu llegada y danos la gracia de poder recibirte en nuestra vida y en nuestro corazón. Te amamos Señor y queremos que irrumpas en nuestro interior, trayendo tu paz, tu alegría, tu amor.

 

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