A 30 años del crimen de María Soledad Morales – Catamarca

El 8 de septiembre de 1990 ocurría el femicidio que sacudió a toda Argentina y que de la mano de la hna. Martha Pelloni, Carmelita Misionera Teresianas, dio origen a las marchas del silencio para pedir justicia.

Tres décadas han pasado desde aquel hecho que puso en evidencia la impunidad con la que se manejaban los hijos del poder. Aquellas insistentes marchas del silencio y una incansable lucha fueron dando origen a la Red Infancia Robada, una organización que hoy sigue trabajando en el acompañamiento a las víctimas en diferentes puntos del país.

Durante esta semana, del 7 al 10 de septiembre, se han ido realizando diversos actos y encuentros organizados por la Red Infancia Robada:

  • Panel por Zoom que coordinó Fanny Mandelbaun y participaron Ada Morales, Hna. Martha Pelloni y compañeras de colegio de MSM
  • Misa por Facebook LIVE en el Colegio el Carmen y San José de Catamarca donde concurrió MSM
  • Presentación del cortometraje organizado por la Red Infancia Robada
  • Jornada de sensibilización y fortalecimiento institucional frente a la prevención de la violencia de género, abuso sexual de niños/as y adolescentes.

Vale la pena repasar aquella historia y conocer la labor de la Red de Infancia Robada de la mano de sus principales protagonistas, gracias al documental “El camino del silencio”

De aquellos días quedaron imborrables las imágenes de Ada y Elías Morales, los padres de María Soledad, y de la hna. Martha Pelloni encabezando las marchas de silencio junto a sus compañeras del Colegio del Carmen y San José y toda una sociedad. De esos días interminables surgía también con su compromiso inclaudicable la Hermana Martha Pelloni, referente necesario a la hora de evocar aquella lucha, tenaz y persistente.

Pasaron 30 años y María Soledad está presente en el reclamo de justicia por cada mujer asesinada, por cada niño/a y adolescente víctimas de tráfico y trata de personas, del abuso y la explotación; con sus 17 años truncados por los asesinos, nos dejó el legado que es posible unir la sociedad en reclamos de justicia, enfrentar al poder y aunque lleve mucho tiempo lograr que los culpables sean condenados.

 

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