PRIMER ENCUENTRO VIRTUAL PROVINCIAL

Los encuentros hacen que la vida se recree y permiten que la misma se entrelace a historias que en la unidad forman una trama singular, cargada de sentido, colmada de emociones, atravesada por desafíos, sostenida en la confianza y animada por un mismo Espíritu.

Valorando esa experiencia, fuimos invitadas a continuar con este tejido amplio y variado, y fue en minutos, sin darnos mucha cuenta, que atravesamos el mundo, transitamos kilómetros, visitamos lugares y conocimos nuevos rostros. Lo que motivó este desplazamiento fue el deseo de celebrar como Iglesia la fiesta de Pentecostés y la vida que, como Carmelitas Misioneras Teresianas, hoy nos salía al encuentro.

Pentecostés, era el momento indicado para celebrar como familia y como Iglesia. Para nosotras hijas de Francisco Palau el vivir la comunión tiene un valor importantísimo, por tal motivo, el domingo 31 de Mayo se realizó el primer encuentro virtual de las hermanas de la Provincia “Virgen de Guadalupe” donde casi todas las comunidades estuvieron representadas.

Cabe reconocer que los recursos tecnológicos se aprovecharon, sobrellevando las dificultades técnicas, el encuentro se dio y consistió en presentarnos, cada comunidad de manera creativa, se dio lugar a un espacio lúdico, nuestras hermanas postulantes animaron con cantos y baile, se realizaron instancias grupales con el fin de compartir la vida y se finalizó con un momento de oración acompañado por palabras de nuestra animadora provincial, la Hna. María Isabel Obregón, quien nos motivó a dar gracias impulsándonos a vivir este presente abiertas al paso de Dios siguiendo comprometidas con la realidad mirando con esperanza. Además, este encuentro nos permitió celebrar la vida uniéndonos al cumpleaños de la Hna. Ma. Isabel, los 25 años de vida consagrada de nuestra Hna. Marcela Jaque y colmarnos de esperanza con el nuevo paso de Cindy y Deysi que han sido admitidas al noviciado.

Esta fue una oportunidad, que según las resonancias de quienes asistieron virtualmente a este encuentro, permitió detenernos y descubrir la belleza de Dios plasmada en cada hermana, fue una instancia para empatizar ante las necesidades de cada comunidad y revitalizarnos ante los logros que se expresaron. Son momentos que nos fortalecen y entusiasman para seguir haciendo camino y nos ayuda a experimentarnos como cuerpo vivo animado por ese aliento vital que procede del Espíritu. Además, contó con la riqueza de la diversidad porque desde las hermanas mayores hasta las más jóvenes estuvieron presentes, desde Canadá hasta Paillaco, sur de Chile, hubo representantes y, así, la fiesta se nutrió de edades, personalidades, culturas, talentos y novedades.

Para muchas hermanas esta fue una posibilidad de reencuentro con otras que hace mucho no veían y eso les generó gran alegría, para otras fue la oportunidad de ponerle rostro a aquellas a quienes acompañan con su oración.

Agradecemos a cada hermana por el entusiasmo con que participaron y que esta experiencia sea el cimiento de futuros encuentros que nos permitan seguir entrelazando historias y compartiendo sueños.