Por segundo año consecutivo, las Carmelitas Misioneras Teresianas, acompañamos la misión de la pastoral juvenil de la Parroquia San Alberto Hurtado de Quilicura, Santiago-Chile.
Ésta tuvo lugar al sur del país, en Liquiñe y sus alrededores, perteneciente a la diócesis de Villarrica, del dos al doce de febrero. La misma se realizó en un clima fraterno y de convivencia entre jóvenes, hermanas y adultos, acompañados por su Párroco Jerónimo Walker.

Fuimos acogidos en la casa de las hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús, por la Hna. Brígida. Visitamos las familias y los enfermos, dando testimonio de una Iglesia en salida. Realizamos actividades recreativas y de formación para niños y jóvenes profundizando el mensaje que el Papa Francisco nos dejó en su visita a Chile. También, la procesión en honor a la Virgen, el Viacrucis y la Eucaristía; si bien la participación no fue la esperada, la novedad y el testimonio dejó su huella en cada familia.

Nuestra experiencia significativa pasó por la convivencia diaria con los jóvenes misioneros, con quienes compartimos la vida y los sueños, tratando de orientar y acompañar sus inquietudes y preguntas, en torno a la misión y su compromiso como cristianos y con la Iglesia.
Escuchamos y acogimos el clamor de los adultos y del Padre Jerónimo del aporte de la vida Consagrada dentro de la Iglesia y la necesidad de las “religiosas” en su comunidad parroquial. Compartimos con ustedes el deseo de seguir acompañando esta realidad como vida consagrada, en permanente actitud de misión.

 

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