50 AÑOS DE AMOR Y SERVICIO A LA IGLESIA, DIOS Y LOS PRÓJIMOS

Amorebieta, España, 1968 – Sopot, Polonia, 2018

En este día hemos dado gracias a Dios por los 50 años de vida religiosa de nuestra hermana Rosario Irigoyen, quien ha entregado su vida a la Iglesia en el Carmelo Misionero Teresiano con alegría, fidelidad y generosidad.

Hna Rosario, apenas realizada su primera profesión el 15 de noviembre de 1968, acogió su destino a América con un valiente espíritu misionero.  Llegó a tierras argentinas en 1969 donde prestó diversos servicios pastorales, de gobierno y formación por 21 años; luego, y nuevamente acogiendo el llamado de la Iglesia,  partió a Chile en donde amó y sirvió al cuerpo de Cristo hasta el 2005, nuevamente prestando servicios pastorales, de animación y formación. Desde allí, Cristo le pidió partir a tierras lejanas, Polonia, y allí le regaló el desafío de una cultura e idioma muy distintos; Rosario nuevamente dijo sí y ha sostenido su respuesta de amor hasta ahora.

Sin duda es una ocasión para alegrarnos, para dar gracias por su entrega fiel y arriesgada.

 

Sus 50 años de consagración a la Iglesia, 38 de ellos en nuestro continente, nos animan en nuestro ser misioneras, nos invitan a la radicalidad confiada, nos empujan a no medir la entrega, nos enseñan a darnos del todo.

Quienes hemos conocido a Rosario hemos sido bendecidos y bendecidas por su humildad, su alegría, su servicio generoso y su espíritu pastoral y misionero.

En esta fiesta de amor correspondido pedimos que Cristo Iglesia la continúe sosteniendo en su sí y que María misionera la fortalezca.

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