“Yo te adoro, yo me rindo y te consagro mi amor…recibe en ofrenda mi corazón…”

Para nuestra familia religiosa de Carmelitas Misioneras Teresianas el día de hoy (29.07.16) ha sido un día de fiesta, de alegría y de dar gracias a Dios por la consagración definitiva de nuestra hermana Mayra Campos Carpio, Dios un día la llamó por su nombre y hoy ella dice sí a vivir los votos de Pobreza, Castidad y Obediencia en esta familia concreta para siempre.

Las lecturas fueron muy apropiadas, el profeta Oseas nos mostraba un Dios que corteja a su enamorada y la llama para que sea su esposa para siempre, porque la ama entrañablemente prometiéndole fidelidad. San Pablo les  hace a los Filipenses, un análisis de su vida, viendo como ganancia el conocer, servir y sufrir por Cristo el Señor y esto hasta llegar a la meta.

Durante la homilía, el Padre Próspero Alfredo Vargas le dijo a H.  Mayra  cómo tenía que trabajar por ser una religiosa hermana de sus hermanas, que “trabaje para ser una religiosa y que no sea una religiosa que trabaje”. También dijo que la religiosa tenía que recuperar el saber estar y vivir la alegría de estar consagrados al Señor, estar contentas porque estamos con Dios, vivir con el Señor cada momento es lo más importante, que en la vida religiosa no se trata de hacer muchas cosas sino hacer bien las cosas, ser feliz y aprender a vivir la cercanía. Le dijo: “el Señor te ha regalo ser religiosa, hoy ha puesto en tus manos este carisma para hacerlo tuyo y hoy formas parte de esta congregación para siempre. Este es un carisma de amor”, sí, carisma al servicio de la Iglesia que acoge a sus hijos e hijas en su seno maternal.

Damos gracias a Dios por el don de la vida de hna. Mayra, por sus padres que le dieron el ser y hoy se la han entregado definitivamente a Jesús.

Ha sido un día lleno de alegrías, de encuentros, de gozo, de fraternidad.

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