Nancy Cáceres es una novicia paraguaya que está en segundo año de noviciado y que fue enviada a su actividad formativa en la comunidad de TIerras Blancas, Coquimbo. Antes de regresar al noviciado interprovincial que está en Ciudad de México, quiso compartir con nosotros su experiencia.

“Cuida tu de mí y Yo cuidaré de ti”

Mi nombre es Nancy Noemí Cáceres, soy novicia Paraguaya, y quiero compartirte, un poco sobre lo que fue mi experiencia en la actividad formativa.

La Actividad,  por gracia de Dios, lo viví en la Comunidad de Tierras Blancas y ha sido para mí una experiencia verdaderamente profunda, en la que he sentido muy de cerca al Señor, en las miradas, en los gestos, cercanía de la gente, en la pastoral con los niños, y las abuelitas de la Parroquia de Cristo Resucitado, así como en la convivencia con las hermanas   de la comunidad y algunas otras hermanas de la Semi-provincia.

Fui inmensamente bendecida  en este tiempo, porque ha sido una preciosa oportunidad de conocer, con rostros e historias concretas, a las Hnas de este país.

La convivencia con la gente me ha enseñado esa famosa frase del Padre Palau; “Mi corazón ha  sido creado por la mano de Dios, para amar y ser amado, y sólo vive de amor”, es impresionante, cómo la gente sencilla nos puede hacer aprender esa realidad con gestos y miradas profundas, esa gran verdad inherente a la persona.

No puedo más  que agradecer a Dios y a todas las personas, por darme tanto en este tiempo, por enseñarme sabidurías verdaderamente bellas, difícil de explicar con palabras, pero que a mí me ha servido de mucho en mi crecimiento humano y espiritual, para fundamentar con más solidez mi vocación como Carmelita Misionera Teresiana, experimentando tan profundamente esta experiencia del Padre Palau con la Iglesia, “Cuida tu de mí y yo cuidaré de ti”, ciertamente  me he quedado con esta certeza tan grande de que Él cuida de nosotras siempre y es eso lo que me anima y me hace mirar siempre al horizonte y meta que es Él.

Por eso agradezco todas sus oraciones, que ciertamente se hicieron sentir fuertemente durante este tiempo, y me sigo encomendándome  confiadamente  a ellas.

Un abrazo fraterno desde la distancia, pero unidas en la oración.

Nancy ncmt.

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