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¿Quién dijo que la palabra solidaridad es fácil de pronunciar? Más aún, ¿quién podría decir que este valor es fácil de practicar? El Padre Alberto Hurtado decía que había que dar hasta que duela, porque este concepto va mucho más allá de entregar frazadas a una institución o de dar una moneda en la calle. En el mes que conmemora la muerte del santo de los pobres, pensemos en el otro antes que en nosotros mismos y aprovechemos las actividades que dan.

Si algo caracterizó a Alberto Hurtado fue la solidaridad y de ello habla su vasta obra. Considerando su legado en la lucha contra la pobreza en Chile, en 1994 el Congreso chileno instauró el 18 de agosto, fecha del aniversario de su muerte ocurrida en 1952, como “Día de la Solidaridad“. Desde el año 2001, se instauró todo un mes dedicado a la solidaridad, como modo de conmemorar el primer centenario del fallecimiento del fundador del Hogar de Cristo (enero 1901). Responsables de la convocatoria son la Vicaría de la Esperanza Joven, el Hogar de Cristo, Mediaguas 2000, la Comisión Jubileo 2000 y la Fundación Padre Hurtado. El objetivo: compartir alimentos, abrigo y techo con pobladores de los campamentos más pobres del país tal como -dicen los organizadores- lo habría hecho Alberto Hurtado.

En su vocación siempre estuvo la preocupación por la situación social de Chile, Alberto Hurtado trabajó con la juventud católica universitaria y poco a poco su interés lo fue llevando a acercarse al mundo de “los más pobres entre los pobres”. Hombres y mujeres enfermos, ancianos y niños abandonados que deambulaban bajo los puentes del Río Mapocho fueron el foco predilecto de su interés. Durante varios meses visitó a esa gente que no tenía a dónde ir. La miseria de esa realidad lo decidió a “hacer algo”. Eran los inicios de lo que más tarde sería su gran obra: la fundación del Hogar de Cristo. Incansable, salía en su camioneta verde a recoger a ancianos y niños abandonados para llevarlos al Hogar a tomar leche caliente y dormir en una cama limpia. Más tarde fundaría talleres para darles educación y capacitarlos en un trabajo digno. Por eso, este mes, el de la solidaridad, nos recuerda que no estamos solos, y que tenemos deudas pendientes.

Es tiempo en que los chilenos compartimos, a través de diferentes actividades, especialmente con los más desamparados.

Ser generosos con el que trabaja al lado tuyo, dar un abrazo a quien se siente solo, regalar una sonrisa a quien está triste, acompañar a quien está enfermo, eso también es la solidaridad. Y, claro, a seguir los pasos del Padre Hurtado quien siempre luchó por sacar a sus queridos “patroncitos” de la pobreza.

Desde 1994, se conmemora al Padre Hurtado a través de la solidaridad, una de las tantas facetas de este cura obrero, de este apóstol de los jóvenes, de este justiciero de la verdad, de este humanista social, de este espíritu hecho carne, de este santo chileno.

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¿Cómo celebrarlo?

La Mesa Solidaria: la encontramos al ingreso del Santuario Padre Hurtado, recolectando alimentos no perecibles, para luego ser entregados a las familias que más lo necesitan. Estas donaciones son transportadas, a fin de mes, por una caravana liderada por la tradicional Camioneta Verde, simbolizando así, una visita del Padre Hurtado a los más desposeídos.

Día del Joven Solidario: se celebra el 15 de agosto. Miles de jóvenes, de distintas zonas de Santiago, recorren hospitales, cárceles y hogares de ancianos y niños, con el fin de llevar alegría y esperanza a quienes más lo necesitan.

Día de la Solidaridad: se conmemora el 18 de agosto. Se realiza la llamada “Hora Santa”, donde las personas se reúnen en la tumba del padre Alberto Hurtado a orar en los momentos cercanos a su muerte. Después se celebra una misa, que invita a toda la comunidad chilena a unirse en torno a su mensaje.

Caminata de la Solidaridad: se hace el  tercer sábado de agosto. Aquí se invita a todas las personas a caminar, siguiendo el ejemplo del padre Hurtado, en la construcción de un Chile solidario. “A esta caminata se unen todos aquellos que creen que es necesario y posible luchar por una sociedad más justa y que saben reconocer al Cristo vivo, de carne y hueso, en este mundo”, dicen los organizadores.

Semanas Sociales: se celebran en este mes de agosto en muchas diócesis del país (Rancagua, Talca, Linares, Chillán Concepción, Temuco, Aysén y Punta Arenas), y constituye una actividad pastoral que proviene desde hace más de 30 años. Aquí se organizan actividades abiertas a la comunidad donde se reflexiona sobre la enseñanza social de la Iglesia y la figura solidaria del Padre Alberto Hurtado.

¡A celebrar y actuar, se ha dicho! Al menos, así caminaba el padre Hurtado, tan querido y admirado por tantos. Te invitamos a revisar su vida a través de videos, audios, fotografías, imágenes, conceptos y testimonios. Contentos, señores, contentos, por tratar de hacer un país más humano.

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