El 24 de abril de 1988, domingo del Buen Pastor, bajo una intensa lluvia, en la plaza del Vaticano la familia palautiana celebraba con júbilo el reconocimiento de la santidad del P. Francisco Palau y Quer, nuestro fundador.

Hacer memoria de este acontecimiento, evocando la personalidad intensamente eclesial y misionera del P. Palau, es para nosotros motivo de profunda alegría y de acción de gracias al Señor. A la vez nos invita a ahondar en la experiencia eclesial, experiencia de ese amor que sale a nuestro encuentro, que transforma nuestra vida y la convierte en una entrega incondicional y sin reservas, hasta el punto de poder decir con toda verdad como el P. Palau:

“Nuestra misión se reduce a anunciar a los pueblos que tú, Iglesia, eres infinitamente bella y amable y a predicarles que te amen. Amor a Dios, amor al prójimo, este es el objeto de nuestra misión.”

Coincidencia: también un 24 abril, de varios siglos atrás, de 1614, Teresa de Jesús fue beatificada. Y hace pocas semanas, con motivo de los cincuenta años de la declaración como Doctora de la Iglesia, el papa Francisco ha dedicado dos mensajes a esta mujer EXCEPCIONAL. Invitamos a leer y escuchar este videomensaje.

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