Desde la Comunidad de Catamarca… desde América y para el mundo, nos unimos como Familia Palautiana para celebrar juntos este Viernes Santo.

Hermanos y Laicos les damos la bienvenida a la tierra de la Virgen del Valle. En representación de nuestra provincia de Guadalupe de América animaremos esta celebración que, desde la virtualidad, la compartiremos en todo el mundo.

Al descubrir las llagas del Señor vemos en ellas reflejados a tantos que han sufrido en su cuerpo o en el de sus seres queridos el Covid-19, a tantos que han estado al frente dando batalla, a cuantos en este tiempo se han sostenido y han sostenido conservando la esperanza. En silencio acogemos su dolor, los acompañamos con nuestra oración.

Al verte, Señor, llagado en ellos danos la valentía creativa que nos mueva a sostener a tantos hermanos con nuestra oración y a restaurar la belleza con nuestro compromiso.

La terminación de esta celebración nos deja en la perplejidad que siempre suscita la muerte. ¿Hay algo más allá de su sombrío rostro? ¿Representaba Jesús un horizonte de esperanza real o solo era la expresión de una ingenua ilusión? ¿Muere Dios arrollado por quienes tienen el poder y la influencia o le queda la última palabra por pronunciar? ¿Qué sería de la humanidad sin Dios y sin esperanza y sin perdón y sin compasión? ¿Morirá el ser humano con Dios o tienen futuro ambos? Es tiempo de pensar y es tiempo de esperar. El sábado nos espera con su liturgia llena de símbolos y de historias que nuestros antepasados vivieron y contaron.

Agradecemos a todos los que hicieron posible este momento de oración y a quienes nos acompañaron desde distintos lugares del mundo, unidos como Familia Palautiana. Los invitamos a seguir participando de las celebraciones propuestas por nuestra familia carismática.

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