El día 19 de septiembre, se llevó a cabo el quinto encuentro vocacional con las jóvenes y las hermanas que están acompañando este proceso de búsqueda, novedad, discernimiento y respuesta. Es un tiempo interesante donde la vida sale al encuentro y Dios nos invita a descubrir cómo, en este hoy y ahora, se pone de manifiesto.

El encuentro giró en torno a dos claves: Esperanza y Palabra. El método que guió a todas las convocadas, fue el de la lectio divina, utilizando como texto base, las noticias que cada joven presentó en la ronda de dialogo.

A modo de recordatorio, en el encuentro del mes de agosto, quedó como compromiso mensual que las integrantes del grupo vocacional buscaran en los diferentes portales, noticias que pusieran de manifiesto una de las claves: la esperanza.

Nos reconocemos inmersa en un contexto desafiante que nos hace experimentar la incertidumbre y, en algunos casos, muy de cerca, pero nos abrimos al paso de Dios, miramos la realidad dejándonos afectar por tantos testimonios que nos hablan de que el crear comunión, anunciar, restaurar, escuchar y responder, son acciones posibles y palpables.

Fue así que descubrimos a un grupo de personas que se organizaron para ayudar a familias que están transitando complejos dilemas económicos, jóvenes que no se centraron en lo monetario de la profesión sino que, tomando las herramientas que ésta les brinda, optaron por llevar a cabo un proyecto que habilitó fuentes de trabajo y posibilitó a niños como así también adolescentes a continuar con sus estudios. No acabó todo en esas noticias sino que la dinámica se enriqueció con la información procedente de Nicaragua, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Argentina, entre otros.

La Palabra que englobó este proceso fue Lucas 4,14-21. Esta Palabra que relata la misión de Jesús:  anunciar la Buena Noticia, sanar los corazones heridos, proclamar la libertad a los cautivos, y proclamar el año de gracia del Señor permitió por medio de la reflexión invitar a las jóvenes a que se dejarán guiar por el Espíritu y habilitarán ese espacio íntimo para preguntarle a Dios a qué misión, concretamente, me invita asumir, ¿cuál es ese sueño qué moviliza la existencia?…

A modo de conclusión, finalizamos con el compartir de lo descubierto en el trayecto de este encuentro y, por medio de un video, fuimos testigos de los signos de esperanza que surgen al mirar la realidad de la nuestra provincia “Virgen de Guadalupe” y en comunión con  María, la primera en recibir la noticia de esperanza, se impulsó a todas las participantes a estar atentas a los gestos, acciones y compromisos de esta mujer que sabe de atesorar y custodiar el anuncio de Dios en su vida.

 

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