LA MADRE SELVA
Este es el grito de la tierra que lucha por la vida
Dice la madre selva: queridos hijos(as) de la Amazonia te hablo a ti que cada madrugada te pones de pie antes del rayar del sol, para ir a trabajar tu chacra o alimentar a tus animales; te hablo a ti que hoy me olvidas y te olvidas quien soy. Yo soy el grito de los árboles que se podan cada día, soy el gemido de las aves que no encuentran ya sus nidos, soy el grito de lo creado, que El Señor dejó a tu cuidado; gimo, sufro, padezco día tras día tu olvido. Soy la tierra, tu madre tierra que no se cansa de darte el sustento, que te entrega los frutos de tus cosechas, cuídame te pido, cuida mis piernas que son los ríos y quebradas, cuida de mis hijos que dan cobijo, ellos son un pulmón para el mundo cuídame no ensuciando tú también mis aguas. Te encuentro madre selva, contemplo tu belleza que pugna por continuar regalándose y dando vida con la vida que posees. Te he visto ultrajada, pisoteada quemada, tus hijos hermosos y robustos son talados por millares cada día y tu sin poder hacer nada, ellos son tus brazos con los que te imagino dirigiéndote al cielo, pidiendo misericordia al creador por tanto crimen, tanta muerte lenta, tanto egoísmo y avaricia. Me dueles madre selva duéleme el verte en muerte lenta, duéleme ver tus ríos y quebradas que son como tus piernas pugnando por huir del veneno de la contaminación de sus aguas, me dueles madre selva tan necesitada por todos y valorada por pocos. ¿Me hablas madre selva?, ¿Me dices que te ayude?, ¡conciencia!, ¡conciencia!, ayúdame creando conciencia; de mi presencia, de mi ayuda, de mi valor; el único motivo que tengo para vivir es solo por amor al hombre que me está matando poquito a poco. Y grita la madre selva como quien pugna por conservar la vida, sus brazos cortados, sus piernas contaminadas, sangra la tierra llora, gime, pero su grito parece no ser escuchado.


Autora: Hna Gissella Rea Abarca Carmelita Misionera Teresiana

Imprimir