Renovar en medio de esta realidad que duele hondamente, y en un ambiente de generosidad derrochante; mi pequeño sí, no es más que una confirmación de que nada me pertenece y que soy para mis hermanos y hermanas en íntima unidad con este Dios de la vida que clama en los ojos necesitados e ilusiones amenazadas de mi gente.

Me uno a tantos hombres y mujeres, a cada una de ustedes que día a día van dibujando o humildemente  garabateando el Reino que ya está presente y me uno también, al gemido de mi pueblo ecuatoriano y del mundo entero que está pasando por momentos de pasión para decir; “en tus manos Padre entrego mi vida”.

Gracias a mi comunidad por la vida compartida; Jeanne, Carmita y Paulina.

Que su oración nos siga acompañando.

La foto de esta portada, la tomé anoche, luego de un fuerte temblor, muchos vecinos vinieron a nuestro patio y así, en compañía estuvimos compartiendo la noche hasta que  el nerviosismo y el miedo se esfume y el sueño sereno regrese….en la madrugada ha seguido temblando…

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