Vietnam es un otro país bajo régimen comunista que empieza a crecer económicamente abriendo algunos espacios de mayor autonomía y libertad. Cuenta con casi 80 millones de habitantes, incluyendo 6,5 millones de cristianos, la inmensa mayoría católicos (5,5 millones). Las iglesias pentecostales y evangélicas carismáticas son las que más crecen, sobre todo entre las minorías tribales de zonas montañosas y rurales, desatendidas por el gobierno comunista.

En 1999 un decreto dio libertad a los ciudadanos para “seguir, no seguir o cambiar de religión” pero con unas penas severísimas para quien “use la religión para minar la unidad del Estado”. Este artículo se puede usar cuando un clérigo osa denunciar violaciones de los derechos humanos en el país, como es el caso del padre Thaddeus Nguyen Van Ly, condenado a 20 años de cárcel.

Se calcula que en estas condiciones de “vigilancia condicionada”, el cristianismo vietnamita triplicará sus números en el 2050. Pero si el comunismo diera paso a un régimen de mayor libertad ideológica y de opinión el proceso podría ser más rápido.

Para que una congregación pueda fundar en Vietnam, las leyes exigen que haya a lo menos un religioso, religiosa o sacerdote, según corresponda, de origen vietnamita ya profeso u ordenado.

Desde hace algunos años, una de nuestras hermanas CMT ha viajado continuamente a Vietnam, desde Filipinas, para atender las inquietudes vocacionales de algunas chicas vietnamitas. Este proceso fue lento, silencioso y paulatinamente ha permitido que el Espíritu encuentre a una vietnamita donada con el carisma de la Iglesia. De esta forma, ya tenemos la primera novicia vietnamita en las CMT.

Si bien, falta para poder fundar una casa en Vietnam, nos alegramos de esta nueva vocación, de la fuerza de su Espíritu y de encontrarnos con otra persona, que como nosotros, buscaba su “Cosa Amada”.

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