Las adormideras, las espuelas, las capuchinas y otras muchísimas flores que dejamos para ponerlas adjuntas a las treinta especies ya indicadas, sirven para embellecer nuestros jardines con su variedad de colores y formas. Las adormideras son flores de primera magnitud, bellas por su forma y variedad de colores, y suben muy altas en sus tallos; pero cuidado que nadie las toque: no tienen olor.

La templanza ha de poner orden no sólo a los movimientos internos del ánimo, sino a los externos, como son todos los gestos del cuerpo, los saltos, los bailes y danzas, los juegos de gimnástica, modos, maneras y formas en el
vestir. En todo esto se han de guardar las leyes de la decencia, del decoro, de la honestidad, del pudor y de la modestia y gravedad.

La descomposición interior sale a fuera en los modos y gestos exteriores. El desorden del ánimo está luego marcado en el frontispicio del corazón, que es el cuerpo. ¿Tienes en tu exterior compostura? ¿Guardas orden y moderación? Recoge estas flores y, porque les falta fragancia, únelas con las yerbas aromáticas de tu jardín y con otras flores que perfumen tu ramillete, y al presentarlas dirás a María:

Yo os ofrezco moderación
en todos mis gestos,
acciones y movimientos exteriores.
Recibid mis propósitos,
Y dadles fuerza y eficacia.

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