La vocación no es sólo lo que tú quieres ser y hacer, es ante todo lo que Dios quiere que tú seas y hagas; no es algo que tú inventas, es algo que encuentras, no es el proyecto que tú tienes sobre ti misma, es el proyecto que Dios tiene sobre ti y que tú debes realizar.

Para descubrir tu vocación, lo primero que debes hacer es dialogar con Dios: Orar. Solo mediante la oración podrás encontrar lo que Dios quiere de ti, y como tú, discerniendo, te das cuenta donde sirves más a Dios.
Sólo en el diálogo con Jesús podrás oír su voz que te llama : VEN Y SÍGUEME

 

La Vocación religiosa a la vida consagrada no es un molde que Dios pensó y que uno desesperadamente debe encontrar donde calza; sino el lugar donde todas nuestras potencias se ordenan en el amor para entregarse a los demás.

Es difícil ser cristiano en el mundo actual, mas difícil es entregarse a la vida consagrada, pero siempre vale la pena:
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