En estos días en que Juan Pablo II ha sido beatificado, es bueno recordar que fue un hombre como nosotros, que más allá de ser el Sumo Pontífice de la Iglesia y del gran revuelo mediático que causaba, fue un hombre igual que nosotros, y que frente a las críticas que hoy aparecen sobre algunas partes de sus actuaciones politicas y decisiones, es bueno tenerlo en cuenta. Hoy queremos compartir una de las caras poco conocidas como es la fascinación de Juan Pablo II por el humor sano. Durante 5 años, Diego Poole fue el encargado de hacer reír al papa; he aquí su testimonio:


“En mis años de estudiante cultivé la afición de actuar de payaso, hasta casi ganarme la vida con ello. Un año fui a Roma con otros estudiantes y tuve la fortuna de ver al Papa y de poder actuar para él vestido con mis ropas de payaso, junto con un amigo mío, que hacía de mago fanfarrón muy muy gracioso. El Santo Padre se rió tanto que casi se cayó de la silla –y no exagero-. Gracias a Dios, dado el éxito, volvimos a actuar para él en seis ocasiones, en seis años casi consecutivos, en el marco de una audiencia para el Congreso Universitario UNIV, que se tiene todos los años en Roma en Semana Santa.

Me consuela pensar que entre tantos trabajos y preocupaciones yo pudiera aportarle un poquito de gozo y de paz. Espero que me siga sonriendo desde el Cielo.

Ahora soy profesor Titular de Filosofía del Derecho en la Universidad. Procuro respetar la seriedad de la materia y hacer amable la asignatura a mis alumnos. Lógicamente, procuro no hacer el payaso en clase, y preparo mi asignatura lo mejor que puedo. También en esto he aprendido de San Josemaría: intentar hacer todo con la máxima perfección que soy capaz… otra cosa es que a menudo me quede muy lejos. Hacer el payaso en serio y dar clases sin hacer el payaso”.

Diego Poole

Les dejamos un vídeo de la risa de Juan Pablo II y Diego Poole, y unas fotografías para recordar a esta gran figura de la iglesia actual.

 


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