El obispo catalán Pere Casaldáliga, claretiano, uno de los referentes de la Teología de la Liberación en Latinoamerica, murió el pasado 08 de agosto, a los 92 años en un hospital de la localidad brasileña de Batatais (Sao Pablo-Brazil), donde estaba internado desde el pasado martes por graves problemas respiratorios.

A Casaldáliga, reconocido en Brasil, y toda América, por su intensa labor social, pastoral y en pro de los derechos humanos, se lo conocía como el “obispo del pueblo” por su defensa de los pueblos indígenas y la lucha contra la violencia en los campos, el capitalismo desmedido y el latifundio.

Compartimos a continuación la declaración de la Confederación Latinoamericana de Religiosos, publicada en despedida a Dom Pere:

 

Los religiosos y religiosas presentes en América Latina y el Caribe, nos unimos a la Iglesia que peregrina por el continente para agradecer la vida del hombre que caminó “con los pies descalzos sobre la tierra roja”, del poeta-profeta que supo sentir con el pueblo y que tradujo su opción por Jesús en compromiso con la justicia.

Lo vimos abrazar la realidad acariciándola, agachado en un permanente e inquebrantable acto de misericordia, capaz de encarar el conflicto y de defender las causas de los desposeídos.

Lo encontramos siempre ensanchado en el arte de amar, hecho piel, sensibilidad, abrazo radical a todo lo humano y vital. Se hizo guardián de la tierra y el grito de los pobres lo liberó de parálisis e inercias. Capaz de lo común, pronto a lo comunitario, decididamente solidario.

Poeta de versos encarnados, con olor a pueblo, teñidos de vivencias y pasiones. Profeta de las causas mayores. Por Jesús itinerante, en Jesús testigo, con Jesús crucificado… y hoy también Resucitado.

Pedro de todas las horas, especialmente de esta que consideramos nuestra hora, nosotros tus hermanos, vemos en ti un hermano mayor y no queremos que haya tregua para tu legado. Regálanos un poco de tu espíritu, de tu bondadosa rebeldía, de tu osado compromiso, de tu inquebrantable lucha, de tu insobornable pasión, de tu desbordado amor por Jesús, el Reino y el pueblo.

Habitas desde hoy y por siempre en la plenitud de Dios y te quedas en todo lo que fluye libre, en lo que se expresa auténtico, en lo que nos desacomoda para el más, en lo que vuelca nuestros ojos a lo más genuino del Evangelio.

Hoy nos unimos a todos los que te aman, para reconocer, tu santidad conquistada, en medio de contradicciones y recibida como gracia de Aquel que te formó el corazón y que te hizo peregrino por los caminos de América.

Hoy en torno a tu vida y en esta permanente pascua somos uno. Nos sentimos especialmente unidos a tu familia religiosa y a todos aquellos que te aman.

Que nuestra oración agradecida se traduzca en un poema capaz de fecundar la tierra con semillas creíbles y fecundas.

Pedro, hermano… ¡gracias!

 

Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos – CLAR

 

VIA: clar.org

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