EVANGELIO EN CLAVE PALAUTIANA (DOM XXIX B)

Cuando comencé a orar el evangelio de este domingo (Domingo XXIX del Tiempo Común, Ciclo B) y escuché a Santiago y Juan pidiendo a Jesús “Concédenos sentarnos en tu gloria, uno a tu derecha y el otro a la izquierda…” me brotó una sonrisa. En verdad no estaban entendiendo mucho… ¡Era tan distinto lo que Cristo quería enseñarles! Recordé entonces las veces en que también me he descubierto a mí misma “buscando la gloria de Dios” y en el fondo es la gloria mía, el modo mío, el proyecto mío. Y vuelvo a sonreír, porque entender los modos de Jesús, sus tiempos y planes es siempre un desafío a nuestra humildad, nuestra fe, nuestros planes y esa larga lista de “nuestros” que llevamos en el corazón.

Pero Jesús los lleva a otro plano al aclararles que él, el Hijo del Hombre, “no ha venido para que le sirvan sino para servir” y que sus seguidores estamos llamados a lo mismo.

Los años me han enseñado que no se trata sólo de servir a los demás sino de “hacerlo de un modo particular“ de servir, el modo de Cristo: servir a los demás con un corazón apasionado, apasionado por el hombre y la mujer; servir con un corazón comprometido especialmente con lo más vulnerables, los marginados, heridos, los dañados por el pecado, el vacío y sin sentido; un corazón abandonado en el proyecto salvador del Padre, ese proyecto que hace arder nuestro corazón, que nos hace levantarnos cada día gozosos, esperanzados, creativos, abiertos y disponibles a la novedad humana y divina, ese proyecto que, al llegar la noche y luego de alabar y dar gracias por la jornada, nos hace desear que amanezca pronto porque lo que nos pueda esperar el próximo día llena de significado todo esfuerzo, toda lucha, y toda pena.   Y es que, “en lo del día”, de cada día, allí está Él, Cristo, Dios y Salvador, esperándome, allí lo descubro, lo amo, lo acojo, lo adoro, lo alabo… Allí me hago esclava del Amor, servidora del Reino, allí-   siguiendo a mi Señor- doy la vida.

Sí, la gloria de Cristo es el amor hecho servicio y entrega, aunque duela, aunque cueste, aunque no se entienda.

!Bendito es nuestro Dios que nos llama así, que nos hizo así, que nos ama así!

A.M.

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