12271_10200153814865275_798180799_n12271_10200153814865275_798180799_n1504147_10203104142464407_798435738_n1504147_10203104142464407_798435738_n1609878_10203104241906893_1669724839_nMe llamo Yoselhyn  deseo contarle sobre mi experiencia de las misiones de verano, antes que partiera a las misiones organizadas por las carmelitas misioneras teresiana pensaba que mi vida era difícil; ya que trabajo y estudio,  pero mi visión cambió al participar de las misiones en san Carlos en un lugar llamado la Maravilla, bien puesto tiene su nombre. Llegamos de todas partes de Chile , Santiago , Talcahuano, Los Andes,  Coquimbo, La Serena,  La misión en  la Maravilla fue una  experiencia de   eclesialidad que se prolongara durante toda mi vida, partimos el día domingo con la novena de San Sebastián, el santo más querido de  la maravilla , el juntarse todos los días a las  7 de las tarde a rezar el Rosario a pedir juntos por el agua tan necesaria para los campos, el compartir la sonrisa de los niños, el jugar futbol con los jóvenes, el bailar con las personas de la comunidad  alabando a Dios. El lunes partimos misionando con mi compañera de misión, los primeros tres días fue la hermana Paulina,  el caminar por caminos mal terminados de pura piedra y ramas pensar que uno lo hace por un semana y ellos durante toda su vida, el caminar dos horas para llegar algún lugar,  el descubrir la sencillez de las personas con las que fuimos compartiendo muchas de ellas,  nos decían que ellos sembraban sus campos a la voluntad de Dios, esto marcó mi corazón, porque es muy fácil decir “deseo hacer la voluntad de Dios”, pero muchas veces deseo hacer lo que yo quiero  y hacer la voluntad de Dios es pura palabra, pero ellos, era tal su confianza en el Señor que  no les importaba si en su cosecha no les iba bien, su confianza en Dios era tal que se alegraban con lo que tenían, además participamos en un trilla, todos los amigos del dueño de la cosecha se reúnen juntos a sacar el trigo, no hay dinero de por medio, la mesa los reúne y comparten  la vida , también tuve la oportunidad de ver cuando desojan el maíz, también todos los vecinos , amigos se reúnen y se ayudan solo un buen almuerzo es su pago, me acorde de Jesús de Nazareth, lo vi en esas personas la vida sencilla, y las parábolas de la biblia , el sembrador y otras las puedo comprender mejor, en la  maravilla las distancias de una casa a otra son bastante largas pero en esas distancia la comunicación aun existe el cariño por el vecino, la preocupación esta siempre latente, y esto es paradójico comparándolo en  donde  vivo en Santiago , donde las casas están a un lado de la otra pero muchas veces no sabemos qué pasa con el vecino a veces ni siquiera su nombre ,  a este punto quería llegar a veces el individualismo llega a tal grado que también afecta la fe , en el Señor, antes de estar en La maravilla, puedo decir que mi fe mi era más bien intimista yo y el Señor, y decía que amaba al Señor, pero no tenía nada concreto, el amor es obra,  en la maravilla puedo decir que e profundizado mi amor hacia el Señor  lo vi en rostro concretos en el Rostro de Don Miguel, quien estaba enfermo de su rodillas por arrancar tanto garbanzo de Sol a Sol en su campo, su esposaba también estaba enferma , pero todos estos sufrimiento se lo dejaban al Señor, además la falta de agua la sequia ellos siguen sembrando.

Un día de la misión nos levantamos todos a las 5 de la mañana para ir ayudar a Don Miguel a  sacar garbanzos, el estaba contento cuando nos vio llegar, comprendí que no es un trabajo fácil  las manos sufren mucho, el sol quema la cara, fue un trabajo en comunidad con todos los misioneros además ver a las hermanas también sacando garbanzo algunas hasta sin su velo, Dios estaba con nosotros sin duda, en esa experiencia vi el rostro concreto de Jesús, el ver también como las personas rezan y le enseñan a sus hijo el amor a Dios el rezo diario muy presente quizás no van a la capilla pero su amor está intacto Dios es el Centro de  su vida, no es  una frase cliché, en ellos  está la experiencia del fiarse del Señor.

El poder escuchar tantas historias de dolor, de pérdidas de sus hijos, de abandono y como se reconstruyen a partir de ese dolor con la pura fe, es para decir “Alabado sea Dios”  La misión en maravilla para mí fue un entregarse por entero a escuchar a mi hermano fue aprender infinitamente del otro por que Jesús están en mi hermano, en valorar lo tengo, el agua, además la eucaristía la tengo todos los días y muchas veces por flojera no voy a misa y como ellos caminan kilómetros para ir a misa , la tiene solamente una vez al mes, destaco a la señora Jacqueline catequista como ella, que vive una loma del Cerro recorre casi dos horas para hacer catequesis en su comunidad y en otras, además estando tan lejos está informada de todo lo que dice el papa, verdaderamente ella hace lio, en su comunidad, después de estas misiones puedo decir que mi vida es bien cómoda, le doy gracias a la congregación carmelitas misioneras teresianas por esta gran oportunidad  de vivir estas misiones, además por su cercanía y por el ejemplo de entrega de cada una de las hermanas y el hermano patricio de la O.C.D.

Yo no misione nada, ellos misionaron mi vida por completo ahora tengo muchos desafíos en mi vida cotidiana esta gente me inspira en dejarme envolver  en la confianza del Señor y que lo puedo encontrar  en los rostros concretos de las personas y que Jesús de Nazaret, sigue y seguirá rompiendo el esquema de mi vida.

Yoselhyn

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