Bajo el lema “Tejiendo relaciones, abrazamos la vulnerabilidad”, los docentes y los directivos de todos los niveles comenzaron a mediados de febrero a tejer la trama de un nuevo año escolar. En distintas instancias se invitó a profundizar los vínculos existentes y a crear nuevos, sin perder de vista que la enseñanza es un tejido de relaciones. Y para hacerlo posible, necesitamos una comunidad que preste atención, aprenda a escuchar, acompañar y acobijar a estudiantes, docentes y familias integrantes de nuestra escuela. En especial a todos aquellos que se encuentren en situación de vulnerabilidad, exclusión o invisibilidad.
Los docentes, cada uno en su nivel y desde su área, aportaron un nudo a esta trama, a este tejido social, que permite la transmisión de normas, valores, creencias e ideas, empapadas del carisma palautiano. Siempre con la intención de forjar relaciones pedagógicas y cristianas que nos permitan construir una escuela, en la que sus miembros se miren a sí mismos y a sus prójimos, como seres que llevan en el corazón necesidades y exigencias irrenunciables.
Por ese motivo, los Acuerdos Escolares de Convivencia (AEC) ocuparon un lugar central en cada encuentro, y atravesaron todas las actividades. Se abordaron y se releyeron los valores consensuados por nuestra comunidad, como así también los del Ideario Carmelitano; con el objetivo de mejorar la calidad de la enseñanza y trabajar para que nuestros estudiantes se conviertan en personas lúcidas, libres, autónomas, críticas, responsables, solidarias y con sensibilidad social. Además se trazaron estrategias para que dichos valores se visualicen y se concreten en cada una de las planificaciones, los proyectos institucionales, dentro y fuera de las aulas. Y sobre todo para que los niños, los adolescentes y los adultos internalicen estos valores y los pongan en acción, por medio de hábitos, que favorezcan la sana convivencia escolar.
Será un desafío para 2018 lograr un tejido fuerte y resistente a las contingencias de la vida y de la sociedad actual, que de cuenta de los vínculos logrados, de las huellas del camino, de los avances y de los retrocesos, a modo de testimonio de nuestro paso por esta comunidad. ¡A tejer!

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