¡Jesús, nuestro Salvador, resucitó! ¡Aleluya!

Hoy Cristo vence a la muerte y se levanta glorioso del sepulcro; la muerte y todos sus amigos y aliados han sido vencidos por el Dios de la Vida y el Amor,

Hoy, como la Magdalena, después de días de duelo y dolor, la alegría, el gozo y la esperanza vuelven a nuestros corazones porque nos encontramos con que nuestro Señor está vivo ¡Realmente vivo! Vivo para todos, vivo para ella, vivo para ti y para mí.

Y ella corre a comunicar la buena noticia a los discípulos y ellos corren a mirar el sepulcro.  Están llenos de asombro y gozo. El Señor lo había dicho, pero no lo habían entendido. Ahora lo están viendo (Juan 20,1-9).

María Magdalena  “ve y anuncia”. Hoy también nosotros somos invitados a contar la Buena Noticia de Cristo vivo a otros porque en nuestro mundo y en nuestras vidas hay necesidad de gozo, de alegría, de esperanza, de sentido, y Jesús resucitado trae todo eso.

Cuánto cambiaría el mundo, nuestra familia, nuestro trabajo si,  como la Magdalena, nos atreviésemos  a llevar a otros el mensaje  de Jesús “Diles que vayan “a Galilea, allí me verán”, decía el Evangelio de anoche (Mt 28.1-10) Diles que vayan a mi Palabra, allí me conocerán; diles que vayan a la comunidad de fe, allí me encontrarán; diles que se acerquen a los pobres, allí les mostraré mi rostro; diles que hagan silencio interior, porque allí les hablaré….

Qué hermoso sería que nuestro mundo pudiera llenarse de noticias sobre Jesús, sobre su amor, sobre su salvación.

Disfrutemos esta Pascua, dejémonos sorprender por la presencia viva de Jesús, que verdaderamente ha resucitado; compartamos nuestra alegría; digamos al menos una palabra a una persona sobre nuestro Dios, que ha vencido el dolor, la oscuridad y la muerte. Nuestro mundo necesita buenas noticias y es misión tuya y mía llevarlas. Anunciemos con verdad y certeza que la muerte, la oscuridad y el dolor no tienen la última palabra, porque han sido vencidos por el amor de Dios hecho hombre.  ¿Qué mejor noticia que tener la certeza de ser así amados? ¿Qué mejor noticia que la convicción de que, en Cristo también en nuestras vidas también se hace posible lo imposible?

Pascua es  un torrente de vida, esperanza y de luz.  ¡Comuniquémosla!

Feliz Pascua y “manos a la obra”

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