Hallándonos ya en vísperas de esta querida y tradicional celebración, en que honramos la memoria de aquel “Varón justo”, que mereció del Cielo la gracia de ser el padre adoptivo del Verbo Encarnado, nuestra mirada se dirige hacía él.

Recordamos su silencio,  su humilde vida de trabajo, su amor a l Verbo Encarnado, su amor entrañable a su virginal esposa, su ejemplar vida de familia  y otras tantas miles de virtudes, que le alcanzaron la inestimable gracia de expirar en los brazos de Jesús y María.

A él, esposo y padre ejemplar, encomendamos las  familias todas, pidiéndole nos alcance del Señor reinen en ellas  el amor, la comprensión, la felicidad, la fidelidad, la paz y, sobre todo, el seguimiento de la divina voluntad en todas y cada una de las realizaciones  que se vivan.

Como suspiros del alma, dirigimos al Santo las siguientes jaculatorias, y todas cuantas nuestra devoción nos sugieran, para alcanzar sus gracias y favores

 

 San José, acude a nosotros en los momentos difíciles.

San José, nuestro padre y protector,

Bendice a todos los hijos de la Santa Iglesia de Dios.

San José, padre adoptivo de Jesús

y verdadero esposo de la siempre virgen María,

Ruega por nosotros

Glorioso San José,

Alcanzadme de Jesús y María,

gran fe y plena confianza

en la divina providencia.

San José, modelo y patrono de quienes

aman al Sagrado Corazón de Jesús,

Ruega por nosotros

San José, esposo y padre elegido por Dios

para conducir a la sagrada Familia de Nazareth,

protege nuestras familias.

Hermana Concepción Garriga, CMT.

Imprimir